miércoles, 19 de enero de 2022

Matrix Resurrecciones


 Lana Wachowski con esta película ha ejecutado lo que a mi modo de ver es el mejor bofetón en la cara a Hollywood, a Warner y de una manera muy astuta a los fanáticos en general. Bofetón de guante de seda con un ladrillo adentro que de paso brinda un fuerte mensaje espiritual.

  

La ofensa

 


E inicio pues con la cuestión del cachetadón. Cuando Warner vio que sus licencias de esta franquicia estaban venciendo, querían hacer algo, estuvieran las Wachowski o no, entonces ventilaron una propuesta sumamente ridícula de posible secuela para presionarlas, nos hemos dado cuenta que más de una vez las major usan ese truco para tantear al público y para presionar a los creadores, entonces Lana fue la que salió a evitar el flagrante secuestro de su creación, pero eso no se iba a quedar así, ellas ya habían cerrado ese capítulo en su vida y era como si profanaran la tumba de un ser querido, así que por las malas no iba a hacer una épica nueva batalla entre el elegido renacido y los agentes 3.0 lleno de super secuencias de kung fu que rozaran las peleas de Dragon ball Z, mientras Neo destruía calamares sentinelas con la mente y vencía a puño limpio al líder de las máquinas mientras decía algo así como: ¡My name is Neo, humanity assemble!

No señor, no iba a ceder por las malas, Lana Wachowski no estaba dispuesta a arrodillarse a las exigencias de los encorbatados de Warner que tenían secuestrada su obra y la de su hermana, entonces muy astutamente decidió que no iban a dejar asesinar The Matrix de manera humillante, se iba a inmolar de la manera más fuerte posible llevándose a Warner por delante (económicamente fue un golpe durísimo) ¿como? brindándonos los primeros 40 minutos más ácidos de autocrítica del entretenimiento comercial contemporáneo, dejando no solo a Warner sino a la industria misma y a los fans como unas nalgas peludas asomadas a una ventana, exhibiendo que efectivamente el rey Hollywood hace 20 años esta ridículamente desnudo frente a todo el mundo y nadie era capaz de decírselo, hasta se dio el lujo de contratar a Cristina Ricci para hacer un pequeño papel, burlándose los planes de marketing de las grandes compañías, llenas de creativos ridículos que se creen muy originales porque andan con tenis y camisetas irreverentes, pero a la larga solo babean ideas tontas. Lana se veía representada en ese John Anderson, que quien sabe cuantas veces tuvo que aguantarse esas horribles reuniones en Warner, entonces la forma más elegante y hábil fue romper la cuarta pared representando esos ámbitos en la película. Le echó sal a la herida porque querían destrozar su trilogía, entonces con esta película prácticamente nos dice muy de frente que el fenómeno Hollywood y las grandes productoras o majors nos tienen adormecidos en una ya muy evidente matrix, llena de videojuegos, franquicias, secuelas, precuelas, reinicios, plataformas, redes sociales, series y hasta libros, mostrando de frente al fanático en la trampa en la que han caído. 

No era una secuela, era la venganza más astuta que puede haber hecho realizador alguno contra todo el sistema del entretenimiento por ser profanador de lo que se respeta, fue como el diente que implanto el doctor Yueh a Leto Atreides en Duna, pero con un montón de mensajes profundos adicionales.

Las hermanas Wachowski no iban a ser la versión Warner de los hermanos Russo y Lana estaba dispuesta a dar una muy fuerte declaración a ese mundo que en su momento hackearon con la trilogía original (por decirlo de alguna manera) a través de una nueva película que no es que se burle de sí misma como se quejan muchos, se burla de esta matrix del 3D en la que estamos, la de verdad, no la de la trilogía, se burla de todo el entertaiment moderno de una manera que a mi me resulta deliciosa, pero al fanático le resulta muy ofensiva y me divierte imaginar al geek de lo que sea, revolcándose en la silla del cine con esa cantidad de indirectazos tan directos, se entiende entonces por qué la odian y hay que admitir que realmente estamos en una matrix llena de idiotas, no me lo pueden negar, si no me creen miren un noticiero.

Ahora sus agentes son más corporativos, Smith es designado a controlar al individuo a través del soft power, de contener la rebeldía a través de una falsa libre expresión, como una especie de ejecutivo de Activision, la completa antítesis de Hideo Kojima. Un Smith que sabe muy bien que la mejor forma de adormecer y domar las masas es a través de un control de juego y una consola o PC, que se la pasen haciendo «phew, phew» como se queja el Merovingio en vez de usar la imaginación, un paso astuto del nuevo arquitecto que tomaría el control directo, cercano y férreo de Neo y Trinity para aprovechar su tremendo potencial energético (asunto que va en otro párrafo), pero aún así un arquitecto pusilánime, porque cree que tiene el control absoluto y se cree muy gracioso mientras se regodea en ese poder, ciego porque hay fuerzas y realidades superiores que no ve ni entiende y arrogante al fin y al cabo, porque tiene a Neo como su trofeo de caza enjaulado, como su gran logro y como todo superfanático, representado ahí, cree que sabe más de Matrix y su premisa que las mismas creadoras las hermanas Wachowski, solo porque tiene todas las figuras coleccionables y tiene un canal de Youtube de crítica cinematográfica. 

La idea es sacar a través de este personaje solo los defectos del público contemporáneo quien es ridiculizado ahí, por eso lo odian tanto, siendo otro escupitajo más de tantos que se le envía con cariño a ese odioso y arrogante mundo del hiperconsumo audiovisual, lleno de consultores que creen que saben y lo peor de consumidores que se creen ese cuento y aceptan cualquier barbaridad posando de muy inteligentes y de que saben lo que quieren, sabiendo por dentro que solo son comprafunkos, que la esencia insípida de esos productos esta fuertemente condimentada por una cantidad de salsa de tomate llamada efectos visuales y secuencias de acción, si no me creen entonces díganme porqué hay ya hay más de 9 películas de rápido y furioso.

La realidad

Y aún así, a pesar de todo, el mensaje profundo esta ahí.

 A la mayoría no le gustó que se dejara de lado el tono verdoso de la Matrix de la trilogía original, el cambio es muy obvio en su intención, esta realidad que duele cuando pateas la mesa con el dedo pequeño del pie es la nueva matrix y no tiene filtros verdes, es esta, la que esta llena de teléfonos inteligentes que son en esencia el calabozo más profundo de esta cárcel, que no se hubiera imaginado ni el mismísimo Aldous Huxley, esa de estructuras sociales que oprimen o rechazan cualquier atisbo de libertad, entendiendo esta libertad como el apoyo mutuo y el establecer vínculos y no como el egoísmo individual que nos quieren vender, esa que implica tener que llevar una vida aceptable socialmente siendo esclavos de las rutinas impuestas, para ni siquiera ser dueños sino arrendatarios, pagando mes a mes un apartamento amoblado, un Uber, plataformas de streaming, Kindle, Game pass, tenderos en bicicleta de comida chatarra o costosísima comida «fit», hoteles, ropa de un solo uso y hasta scorts, así sea solo pura compañía porque la depresión es tal que no hay ganas de sexo, pagando entonces terapeuta, coach, instructor de yoga y paseadores de mascota que comparten más tiempo con ella que nosotros mismos... 

Todo eso pagado con un trabajo (y muchas veces un crédito bancario) cada vez más esclavizante porque no solamente es trabajo físico y mental sino emocional, debes atender con una sonrisa. Y eso que no hemos hablado de las restricciones sanitarias, porque eso de no poder abrazar ni verse con aquellos con los que aún tenemos algún lazo afectivo es lo que pretende terminar de erosionar nuestra verdadera libertad y enclaustrarnos definitivamente en la metanfetamina del metaverso y «encontrarnos» con los seres queridos por ahí. Seguramente al final explique alguna solución, sobre todo a ese truculento aspecto de la salud pública, pero no será del agrado total de los conectados a la Matrix.

 

Hasta saludar se les olvida.
Ya ni saludan.

¿Quieren más? Ese mismo individualismo nos convenció que el otro género es un enemigo, el extranjero es alguien del cual huir o sacarle dinero, el vecino puede ser peligroso, la señora que alimenta a las palomas debe ocultar algo, ese albañil es un degenerado por defecto, debemos odiar a nuestra ex pareja, todos los tenderos y comerciantes nos quieren estafar o todos los clientes desprecian tu trabajo y buscan todo regalado. 

La desconfianza hacia el otro es total y no existe solidaridad, empatía, afecto, ese vulgar mantra de ser competitivo lleva a la desgracia y le agrega un grillete más a esta Matrix, donde el empredurismo es esclavizarse a uno mismo, donde nadie lucha ya por crear vínculos sino por ser empoderada, independiente, estoico, macho alfa, guerrera, etcétera y cualquier error en una relación afectiva le ponen una bandera roja como si todos tuviéramos que ver los tutoriales de youtube de una retorcida y malinterpretada «salud afectiva», antes de decirle a la otra persona lo que sentimos y considerar al otro más bien como una presa o un pez que debe picar una carnada, no como otro ser humano, actuando bajo estrategias para dominar al hombre o técnicas de seducir a una mujer, donde no podemos ser honestos y considerarnos sin problema gordos, feos o enanos si lo somos, sin exigir absurdamente a los demás que no consideren lo evidente, todo provocado por el peor sedante administrado en esta matrix que es la corrección política a través del odioso eufemismo.

Parece chiste, pero es anécdota.

La trilogía Matrix solo nos contó una parte de la caverna de Platón, esta cuarta película nos dice sin anestesia ni azúcar que vivimos en medio de infinitas capas de cebolla, que vivimos en una especie de bucle infinito como Neo en su trabajo, en el gimnasio, en el café simmulatte, en su apartamento, en su terapia de pastillas azules, muchas matrix entrelazadas como un nudo gordiano las cuales van desde el mundo del espectáculo, el internet, el trabajo, las plataformas y el vecindario, hasta los balnearios, clubes y discotecas. Neo esta en esta realidad, la nuestra, porque hizo un videojuego llamado The matrix para Warner, ergo como espectadores estamos en una de las capas de la matrix, somos sus compañeros de celda, pero está la mayoría de los espectadores de la sala de cine tan sedado con altas dosis de prepotencia que ya no se tantea la nuca a pesar de ser algo mucho mas crudo y directo, es como si les gustara que les dijeran todo con rebuscadas y ajenas metáforas, tal vez en un principio y en una etapa inicial funciona, porque es la función del mito, es un discurso iniciático, pero ya vieron la primera película y no quieren salir del pre escolar simbólico, no les gusta que los traten como adultos ni quieren ocuparse de asuntos trascendentales, quieren declarar que los 30 son los nuevos 20 y no tomar el control de sus vidas a cambio de comodidad y seguridad aparente, que los dejen seguir siendo niños viendo o jugando historias de gente en trajes coloridos de spandex con poderes inútiles e irreales y trasladando su esfuerzo colectivo en esterilidades, como que les den fanservice en vez de cambiar un sistema político. Precisamente la matrix es eso, un útero eterno del que no quieren salir porque quieren sentir la seguridad del vientre materno y no vivir la vida propia, no quieren cortar el cordón umbilical y seguir en el limbo pre natal.

Si esta realidad donde el 99,99996% de la materia es vacío no es prácticamente una matrix, entonces díganme que es, porque hasta la astrofísica lo sospecha ya. 

 

La dualidad

 

En esta nueva matrix ya no es a las patadas y ya esta, las máquinas ya aprendieron.

Otra hermosa perla para el que sabe buscar es que aquí se rompe con la dualidad y se le ve de otra manera.

El paradigma imperante, sobre todo en el cine, es que debemos vivir en una dicotomía que nos dice que no hay puntos medios, o se es bueno o se es malo, aunque pensándolo bien, existe otro paradigma contemporáneo en las historias de personajes de una moral tan gris que pareciera que ninguno tiene principios, algo que solo aplicaría a relatos como «El señor de las moscas» pero en fin, esa es otra cosa. 

Retomando, existen sí, historias o míticas que cumplen esa función de aclarar, como en el mencionado pre escolar metafórico o simbólico, que existen dos fuerzas en pugna, entiéndase luz y oscuridad, pero esas condiciones extremas no son exclusivas de unos seres en particular, ni siquiera en las míticas más tradicionales como EL señor de los anillos existe el bien o el mal absoluto, hubo elfos corruptos o magos corruptos que alguna vez fueron adalides del bien como Saruman, el caso contrario sucede es en «El último anillo» de Kirill Eskov donde los malos son los elfos y los humanos de Gondor que detienen el desarrollo del hombre industrializado y libre de dioses y magias, inclusive en historias moralmente binarias como «La guerra de las galaxias» los personajes transitan en arcos de transformaciones, como pasar de la inocencia al heroísmo con Luke Skyalker o de la briboneria a la bondad con Han Solo (ni hablar de Anakin). La dualidad es algo dinámico y no estático, como sabiamente lo simboliza el tao, nada esta quieto ni el universo ni la materia que la compone, entonces como podemos ver en el último capítulo de animatrix (dirigido por el genial Peter Chung) las máquinas logran empatizar con los humanos, después de un tiempo indefinido encerrados en una dicotomía sostenida tercamente por los líderes de ambos bandos se dieron cuenta que podían coexistir, una empatía y comprensión mutuas como plantean investigadores como Rosi Braidotti en su acercamiento al posthumanismo. 

Inclusive la guerra civil entre máquinas cobra mucho más sentido y la mitología evoluciona en sintientes que son conciencias que nacen como programas en la matrix y al desconectarse son un enjambre de micromáquinas bajo una sola consciencia como Morpheus 2.0 o máquinas que se pasan al lado de la coexistencia con los humanos y sintientes, diferente a ese terco reseteo que proponía la matrix y su arquitecto anterior de siempre reiniciar Zion, buscando controlar esa ligera anomalía que no permite a las máquinas tener el control perfecto y absoluto tanto de los humanos como de la Matrix y los programas conscientes que la habitaban.

Existe una queja general de que el relato contemporáneo, en especial el cinematográfico, no puede girar más en torno al mesianismo, esta en el mencionado caso de Luke Skywalker, Ender, Conan, Superman o como la queja fuera de contexto sobre Paul Atreides. Eso pasa porque que en vez de escribir nuevos relatos les parece más fácil y cómodo adaptar, algo que denunciare muy frecuentemente en los artículos.

El mesianismo esta muy ligado al caudillismo, este muchas veces se denigra en totalitarismos donde la dicotomía de la dualidad sin transformaciones ni evoluciones o puntos medios son prohibidos, como en Corea del Norte, China, en casos como el Uribismo en Colombia, el Chavismo en Venezuela, el gobierno de Bolsonaro en Brasil o el de George W. Bush en Estados Unidos, donde el discurso es que si no estas conmigo estas contra mi, no esta permitida ni la pluralidad ni el disenso, en cambio la estigmatización inquisitorial y la generalización están a la orden del día.

En Matrix resurrecciones sucede algo muy interesante, Neo ya no es el elegido, lo fue porque estaba atrapado en esa mitología dualista y lo más curioso es encontrar que el público quería que las cosas continuaran así, con un Neo arrasando con todo a su paso y que su ser fuera de la Matrix también volara y estrujara máquinas con la mente hasta destruirlas, algo tan parecido a las fantasías judeocristianas de la venida de, precisamente, un mesías guerrero en caballo blanco que es de no creer. Tampoco se cae en la fantasía contemporánea del matriarcado de la guerrera amazona, Trinity esta igual de vapuleada y sedada por esa Matrix como Neo por 60 años en la vida real y 20 en la Matrix, según lo que alcanzan a deducir desde un estado tan borroso de esa realidad. Hacen lo que pueden por separado, sobre todo Neo que, como bien lo dicen en la película, ha sido intoxicado sin parar con 60 años de pastilla azul, es comprensible que no vaya a volar y patear al arquitecto de inmediato como si nada, inclusive es mucho más lógico su cansancio, cuando su cuerpo real ha sido reconstruido a través de un proceso peor que el de un infierno clásico, igualmente el de Trinity, para seguidamente continuar siendo vampirizados no como dos baterías, sino como un reactor de fusión dual por el altísimo nivel de energía producido por su alto grado de «consciencia» y la lógica angustia existencial que habían alcanzado (algo que explicaré en la siguiente parte).

Neo había cumplido su misión y ni las máquinas ni los humanos despertados lo querían dejar descansar, era consciente, entre otras muchas otras cosas, que el no era imbatible, por todo eso tenía sentimientos encontrados, por un lado estaba agradecido de ser sacado de la matrix donde fue re introducido, pero por otro estaba muy desgastado, no tenía todo su potencial o necesitaba tiempo para recuperarlo totalmente (como sucedió después) y los que lo rescataron tenían demasiadas expectativas de él, esa es una dicotomía personal, algo muy natural, no aquello de que por el poder del cine o del guion el personaje se vuelve automáticamente infalible, Neo no es un Gary Stu afortunadamente.

Trinity tampoco es una Mary Sue, despierta si, pero sin Neo estaría perdida, ella es la salida de la dicotomía personal de Neo, tanto así que solo cuando ella puede lograr el mismo potencial de «el elegido» hace que él encuentre de nuevo el suyo propio. Ella duda hasta el último instante demostrando también el abrumador peso de los grilletes y la dieta de pastillas azules en bucle, Aquí no hay, para decepción de los fans, progresos automáticos hasta el infinito por el poder del amor como en los Shonen, ese tema es aparte y tiene consideraciones más profundas, lo que hay es un esfuerzo supremo por salir de las dualidades, como jugar un partido de vida o muerte con una horrible resaca, no es tan ingenuo como el relato para adolescentes.

Las antiguas culturas tenían una mejor idea de la dualidad (honestamente creo que tenían mejor idea de muchas cosas), los egipcios por ejemplo, si sabían muy bien que la dualidad no es una condición binaria ni un interruptor, es un transito y no creían como ingenuamente se cree ahora, que sus dioses eran personas con cabezas de animales, esa era una imagen metafórica de la condición espiritual del ser humano, para que fuera fácilmente comprensible, la dualidad es pasar del estado inicial animal, instintivo reptil de Sobek hasta llegar a ser como Horus, alguien que tiene tal grado de despertar que puede verlo todo desde las alturas como el halcón, puede observar todo en perspectiva.

  

El amor

Esta emoción es para mí una de las fuerzas fundamentales de la existencia junto con las físicas, la vida, la muerte y el miedo.

 La cultura popular exaltaba antes el amor, sobre todo el romántico, era algo normal y no existía reparos en meterse en los vaivénes de las relaciones amorosas, era parte del aprendizaje de la vida, porque hay muchos tipos de amor, algunos enfermizos, otros más nobles, pero definitivamente el romántico es uno de los más poderosos, es de hecho tan importante que hacer el amor tiene un significado muy antiguo de ser la única manera de vencer la muerte, por aquello de perpetuarse por supuesto, pero eso tiene unas implicaciones antropológicas, sociológicas, filosóficas, cosmológicas, etc. muy pero muy fuertes, realmente de no ser por esa fuerza no estaríamos ahora existiendo.

 Ahora bien, el gran motor del conflicto y del esfuerzo de Neo es el amor que siente por Trinity, el amor romántico, el amor de siempre, ese que muchos aborrecen actualmente y se burlan, lo ven tan gastado, tan corriente, tan conflictivo desde la nueva óptica del cinismo y del huir al compromiso que pareciera que lo observan realmente desde el lado del miedo. Y tiene sentido si vemos que actualmente estamos en una matrix que se alimenta del miedo, tal vez la ansiedad, la rabia, la nostalgia, la depresión entre otras emociones negativas son el alimento de entidades que no son precisamente máquinas sino seres oscuros dimensionales si nos remitimos a la teoría de los agnósticos y los arcontes

 En la trama de Matrix la teoría arconte calza como un guante y no tendría nada de raro que fuera inspiración para los entonces hermanos Wachowski, maxime sabiendo que usaron "Los invisibles" de Grant Morrison como referente, de hecho la filmografía de las ahora hermanas esta bien nutrida de historias que seguramente analizaré por acá, inclusive, la teoría arconte cuadra con muchas cosas que iré mencionando en el blog porque esa vendría a ser la razón principal, hablar de eso que no se atreve el académico o la figura pública por estúpida vergüenza.

 Si se fijan bien, Trinity es clave desde la trilogía anterior, es su beso y sus palabras al oído los que hacen que Neo descifre la matrix y vea su verdadera naturaleza, en la segunda parte escoge frente al arquitecto el salvar a Trinity, cambiando todas las versiones de Matrix y en la tercera solo cumple con su cometido hasta que ella muere, ya no le importa hacer el último sacrificio.

En esta cuarta parte el nuevo arquitecto ve el potencial energético de Neo, por eso lo reconstruye, pero se da cuenta que si no esta Trinity no tiene caso, entonces decide mantenerlos en una tensión, en una atracción irresuelta en el bucle que les impone para sacarles la tremenda energía que producen en ese estado de ansiedad e insatisfacción constante. Esas emociones negativas son las que la teoría arconte dice que estos seres inducen para ordeñarnos dimensionalmente y que es aquella presión en el pecho que sentimos cuando vivimos experiencias malas, ese desasosiego es la señal, el arquitecto no podía permitir que estuvieran juntos tampoco, porque la energía que emanan es la más peligrosa para ellos (y para los arcontes): la energía positiva del amor, puede ser el amor a uno mismo entendido como plenitud o satisfacción personal, el amor a la familia y los momentos agradables que se vive con ella (si les suena el individualismo mencionado al principio, el distanciamiento social, la conexión remota a través de realidades virtuales y redes sociales entonces entienden) ya que, al estar junto con personas que queremos en momentos únicos se irradia una energía que detestan, el amor que un padre o una madre sienten por sus hijos es más poderoso, sobre todo si esta en el marco de un hogar equilibrado y el que más daño les hace o los debilita es el amor romántico, puesto que reúne pasión (eros) lazos fraternos de amistad (philia) si se forma una familia (storge) y estos combinados al amor propio despiertan el amor a la existencia misma (ágape).

Tanto que nos friegan la vida y ahí seguimos.

 No importa el tipo de pareja, si hay un equilibrio de energías masculina y femenina, existe la posibilidad de que se emane emociones asociadas al amor y si ustedes no lo han deducido ya, esta matrix actual siempre trata de evitar esto de manera solapada, encontrarán siempre una forma de torcerlo desde la religión, la política (entendido desde los social) la economía o la ciencia. Si siguen ustedes en el ejercicio deductivo entonces verán que Lana Wachowski le pone la cereza al pastel que le estampo en la cara a todos con eso, el amor romántico siempre se le intentará etiquetar de cursi, arcaico, antinatural, doloroso, decepcionante, tóxico, etc. 

Pero gracias a el estamos aquí y si hay algo que la búsqueda filosófica y espiritual me ha enseñado hasta ahora es que no estamos en esta matrix por casualidad ni por una imprudencia de nuestros padres, por más absurdo que les parezca. Nosotros antes de nacer decidimos tomar este módulo de aprendizaje llamado vida (uno de muchos) en condiciones difíciles, ahí si, como un videojuego que no nos sirve en modo fácil, estamos aquí por y para el amor. 

La solución para salir de la matrix es usar el amor, empezando por el propio, para no negar ni tampoco depender de la realidad sino para crear la nuestra propia, Neo y Trinity después de escapar se conectan de nuevo a la matrix porque la pueden usar a su favor para evolucionar, la transforman para si mismos, nosotros debemos hacer lo mismo y hay maneras de hacerlo, esas maneras no están tan disponibles, ni el arquitecto ni Smith ni los arcontes van a dejar que lo logremos así como así, pero eso ya le da un excelente sabor a aventura personal, a nuestra propia película o videojuego, ¿nuestra arma? la imaginación, de alguna manera siempre lo logramos y la energía del arma por supuesto es el amor. 

Este será el tono y el tema de este blog, en el artículo permanente esta la advertencia de que si no están dispuestos a considerar estas reflexiones, bien pueden ir a su espacio seguro de comunidades ateas que se la pasan burlándose de gente creyente que no los ha molestado realmente o de shitposting.

 

Hasta la próxima con otra obra polémica y si se fijan, no voy a mencionar si me gustó o no, porque ese realmente no es el punto.

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