El universo y sus reglas... una de las preguntas más fundamentales de la existencia, nos indicaría la razón de casi todo y resolvería en gran parte los asuntos más neurálgicos del ser humano.
Acompañen a este biblioterco a una más de esas largas reflexiones en contravía del nefasto algoritmo.
Existe una teoría hacia la cual me inclino; Michio Kaku plantea la existencia del multiverso tal vez infinito, abriendo la posibilidad incluso que no solo fuera de los limites del nuestro existan infinitos multiversos, sino que también haya hacia lo pequeño infinitos universos como lo plantea un capítulo de Rick y Morty que he visto, pero poco me gusta. Eso quiere decir que muy al interior de las letras de este artículo, haya miles de universos con su propia epopeya cósmica.
Pero no voy a ir muy lejos esta vez, solo en este cosmos, sin explorar el exocosmos y los multiversos, fuera del nuestro o el microcosmos y la posibilidad de que en cada minúscula gota de rocío no solo haya una población entera de tartigrados sino mucho más. Nos quedaremos entonces por lo pronto en este universo y la colosal cantidad de posibilidades que plantea. Solo si miramos la mente humana, ha sido capaz de crear una gran serie de mitologias y ordenes universales desde las culturas más antiguas como Gobekli Tepe o las Sumerias y mesopotámicas, con elaborados planteamientos muchas veces por rastros de realidades (de las cuales esta conformado cualquier mito o ficción) hasta los más modernos de la cultura popular, tienen un factor común y es un consenso, un acuerdo entre varias entidades de darle validez o legitimidad a esa realidad.
La legitimación consensuada de aquel universo también genera de manera espontanea o rigurosa, una serie de reglas, las cuales le dan cohesión, sin estas, aquel universo planteado, como todo en este universo donde existen de manera común todas las mitologías humanas, tiende a colapsar y desaparecer.
Ciclos
Al parecer una de las reglas de oro de este cosmos donde existe esta pequeña pelotita azul es que todo nace, muere y nace de nuevo en un eterno ciclo espiralado, donde el nuevo ciclo avanza hacia algún lado y no se estanca como un circulo bidimiensional en el mismo espacio, todas las ondas, de lo que esta hecho el universo mismo, avanzan hacia algún lado a manera de ciclos, un patrón que se repite en todo el universo y parece una regla, así como lo expone Yehude Menuhin en La música del hombre y el palpitar de la vida.
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| El MCU también es biodegradable. |
Hay ciclos entre esos ciclos, la vida en la tierra así como apareció, desaparecerá cuando el Sol también cumpla su ciclo de vida. La vida en la Tierra ha visto aparecer y desaparecer millones de especies y tal vez, según teorías como la siluriana, varias culturas inteligentes que tal vez se han ido o han desaparecido, dentro de ese ciclo planteado esta la cultura humana la cual algunos le otorgan 12000 años de edad, otros la mitad y otros el doble, pero aún así como tuvo un principio tendrá un final y tal vez, surja una nueva.
Dentro de ese ciclo se han originado y desaparecido, como dije antes, miles de mitologías e historias, pero a pesar de estar registradas y documentadas en museos o libros de historia, tuvieron un cierre, un final. Nadie seguirá con el poema de Gilgamesh, sencillamente porque la cultura para la que se escribió ya no existe, el libro de las revelaciones o «el apocalipsis» sirvió para señalar de manera decodificada a Nerón y el imperio romano como el gran enemigo, los relatos de caballería daban bases morales para enfrentar al pagano en las cruzadas, expulsándolo de tierra santa y servir de manera devota al señor feudal o a una corona para mantener el estatus quo del momento.
No solo lo relatos, también los medios con los que fueron creados han cambiado, han evolucionado, nacido, reinado y desaparecido, otro ciclo que imita la naturaleza. Esos relatos empiezan a desaparecer cuando efectivamente, como en el poema de Gilgamesh, o el Apocalipsis, ya no pertenecen al público para el que fueron hechos, caso particular es el del apocalipsis que resultó ser muy útil como panfleto, chantajeando y coercionando por siglos a los católicos y ahora a todas las corrientes protestantes, convenciendoles de algo que no es, o por lo menos, de algo que solo sirve a las ambiciones de unos pocos, en este caso a los que se lucran de esa falsa amenaza. Algo que aprendieron muy bien los gobiernos y los grandes medios, de mantener miedosa a la población con lo que sea para someterla.
Así como el libro de las revelaciones de san Juan es anacrónico y contradictorio, así lo parece ser con muchos relatos modernos del cine y la TV.
| Este peliculón es muy bueno y no es la biblia |
Existe eso sí, un constante flujo entre 2 orillas, por un lado esta el público y por el otro la necesidad del creador de expresarse y ese par de puntos es necesario ampliarlos para entender por qué tantos relatos contemporáneos tienen tantos problemas, tanto de representación como de reglas.
La necesidad de crear del autor es algo innegable e inherente al ser humano, de todas maneras esto sucede desde que dejamos de huir de las inclemencias del clima y del depredador natural, mejor dicho desde el nacimiento de la cultura misma a partir de esa pulsión. El que esa obra o expresión tuviera receptores o público dependía de que tanto respondiera al sentir de este, que tanto se identificaba o se veía reflejado en aquella expresión, pero siendo honesto, el tener público no era algo vital para la consecución de la obra en sí; si un juglar no gustaba, sencillamente o cambiaba su relato, buscaba otro público o cambiaba su arte entonces, esta también el caso de crear para solamente satisfacer esa necesidad sin público alguno, como hizo Lord Byron que escribía por puro gusto y realización personal o Mary Shelly que la apuesta que le propuso el mencionado Byron le sirvió de paso para espantar sus demonios personales y no pretendía para nada vender libros como objetivo principal.
Universos narrativos
La sociedad moderna puso su base de la creación en el público, en su potencial de compra, entendiendo la modernidad y el arte como industria desde la revolución industrial, algo que aún explica de manera válida Theodore Adorno y Max Horkheimer en su dialéctica de la ilustración. Cuando jugamos a ese juego entonces, tiene toda la lógica del mundo que si quiero que el público me compre, entonces lo voy a complacer con lo que él quiere, eso no es fan service, eso simplemente el acuerdo comercial implícito. Si queremos que el público nos compre tenemos que complacerlo y para complacerlo, tenemos que conocer sus gustos.
Si queremos dar nuestro propio punto de vista, entonces hay que generar discurso propio y ahí es donde viene una paradoja que se presenta cuando vemos las reglas del mercado que siempre ve como un riesgo invertir en algo nuevo.
Los grandes autores y sus grandes obras. Las que ahora son grandes franquicias fueron algo nuevo, algo original en su inicio que era muy susceptible de fracasar, tomen cualquiera, la franquicia super exitosa que sea y encontrarán no solo una expresión honesta de su autor original, sea este Tolkien, Alan Moore, Agatha Christie, Philip K. Dick, J.K. Rowling, George Lucas, Asimov, Stephen King, Gene Rodenberry, Ursula K. LeGuin, Arthur Conan Doyle etc. También encontrarán que aquellos universos (presentes en algún lugar del infinito gracias a la energía egregorica) tienen reglas. Estas reglas como dije antes, son creadas por el autor o aparecieron progresivamente a medida que su mismo público original las convirtió en el éxito que son ahora. Aquel público precisamente se vio atraído a la obra por eso, porque era algo fresco, algo que ofrecía su propia manera de abarcar los interrogantes fundamentales del ser humano con sus miedos y sus anhelos. Original no en el sentido de contar algo nuevo, pues Aristóteles ya nos sentenció junto con Homero a contar las mismas historias una y otra vez, sino en el sentido de abordar esas mismas cuestiones desde la única mirada del autor.
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| Solo un cambio chiquito don Alan. |
Diferente a las reglas del mercado, este juega con lo contrario, con invertir solo con aquello que esta seguro que va a funcionar y por eso en los últimos 30 años se ha dedicado, sobre todo en el cine, a echar mano de las franquicias exitosas y buscar diversas maneras de hacer rentable el comprarlas o poseerlas, la expresión individual, lo que hace que realmente funciones desde un principio, no tiene absolutamente nada que ver, es una lógica simple que va de: «le gusta a la gente, le damos más».
Digamos que esa es la lógica que se ve reflejada en las secuelas en libros, películas, temporadas de televisión, videojuegos etc. Hasta cierto punto funcionó por una sencilla razón, se trataba en la medida de lo posible en mantener las reglas de esa historia, reglas en varios niveles, lógicas del universo, narrativas, de discurso, visual etc. Cuando vemos Matrix (exceptuando la 4) o Harry Potter obedecen a esas reglas en todos aquellos niveles en una gran medida, clientes satisfechos por una narrativa correspondiente a lo que los atrajo en primer lugar, ganancias aseguradas y todos felices. Esta es la otra orilla a la creación de universos, pues el cliente siempre tiene la razón en materia de gustos y obligar a alguien que va a un restaurante a comer lo que el dueño le diga es realmente absurdo, porque leer el menú no tendría sentido y sería mucho más libre comer en casa.
Esa lógica, esas reglas de oferta y demanda son muy sencillas realmente, algo que me parece sumamente absurdo que las empresas hagan, a menos que analicemos un poco mejor las estrategias económicas, esto pueden verlo como una elucubración o no, recuerden que este blog no busca tener la razón ni buscarla, sencillamente son pensamientos que se traducen en tecleo para mantener el alma tranquila y vaciar la mente.
Volviendo al tema encontramos que toda esta ruptura de reglas venidas de fenómenos de corrección política, reencauches, reinicios y secuelas sin sentido van por otro lado, es tratar de hacer que esas mismas franquicias de grandes historias acaparen los temas que perfectamente podría narrar cientos o tal vez miles de historias por fuera de las licencias y portafolios de esas grandes empresas, lo podemos ver a nivel internacional (porque Hollywood y similares son ya internacionales) y a nivel nacional, todos los aspectos de las narrativas de contenidos tratan de ser tocados por franquicias, historias y personajes que no pueden, por las reglas de sus historias, acaparar todos los aspectos de la mítica de occidente. Al querer con unas pocas historias, o con las mismas, tocar aspectos bien lejanos a veces a los que tocaban cuando fueron exitosos es una ruptura muy fuerte de las mismas reglas que planteo, es como quedar enganchado por un videojuego por su historia, por sus personajes o por la premisa que desarrolla y a la siguiente versión salir con algo completamente distinto que por querer decir más o acaparar nuevos públicos, «patea la lonchera» de aquel que lo hizo popular en primer lugar (si, te estoy hablando Last of us 2).
Eso solo genera una entropía en los grandes productores de contenido y lo peor es que culpan al mismo público que los llevó a donde están, con miles de razones absurdas, de su cada vez más inocultable fracaso. Es cada vez mayor la cantidad de noticias donde los nuevos lanzamientos apuran a sonar las trompetas de la victoria casi solamente a un día de su estreno, en un afán absurdo de hacer ruido por cifras engañosas que después si las analizamos en periodos más amplios solo es el escándalo de las burbujas de destapar una soda, no es consistente como si lo ha sido las grandes obras originales, sus productos derivados ya no engañan a nadie y no pueden causar escándalo ni entusiasmo más allá de la promoción previa y los primeros días, de resto, causa de manera constante una gran cantidad de quejas por su inconsistencia a sus propias reglas, no es porque ahora los fanáticos de toda la vida se convirtieron en ogros llenos de odio, si estamos jugando un juego o un deporte no pueden venir a cambiarte las reglas, o incluso, a cambiarte de deporte y no escuchar ninguna queja o decir que las mismas son infundadas, y si el universo narrativo es grande o tiene una gran cantidad de contenido, el riesgo es aún mayor, por eso el querer acaparar todos los discursos en unas, realmente pocas, franquicias o universos narrativos es tan pretencioso como querer meter todas las categorías de los deportes a motor en una sola carrera o circuito.
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| ¿Que sentirá el realizador independiente? |
Esa ambición económica de las grandes empresas de ser las acaparadoras de toda la narrativa de la cultura occidental es realmente absurda y, ahí sí, ofensiva. romper toda regla de las historias nunca será bueno para nadie y ahí se entiende porqué gente como Alan Moore detesta que Hollywood manosee su obra. Ahí es donde estamos todos los que creamos y apreciamos las grandes obras originales, debemos no solamente regresar al material original para entender su mensaje, sino que también debemos darle la oportunidad a nuevas historias que sean un reflejo tanto de nuestro tiempo como de los temas que siempre han procurado hacer que nos hagamos las mismas preguntas fundamentales, que hagamos junto con el autor el verdadero y amoroso acto de crear un universo con sus propias reglas y no dejar que alguien fuera de aquellos que aprecian aquella creación, impongan o cambien de manera absurda las mismas, que hagan su propia historia si están tan urgidos de ello o, que las grandes compañías dejen el miedo y se arriesguen a que alguien pueda contar una historia nueva, así como lo hizo en su tiempo grandes como Alfred Hitchcock o El mismo Tolkien.
Déjenme saber en el blog si lo que digo esta muy fuera de lógica o si por el contrario están de acuerdo, recuerden que yo mismo estoy haciendo un universo narrativo donde la gente puede hacer canónica su historia sin tanto papeleo ni drama, Galaxy Sentinels, el cual esta cerca de sacar su segunda edición.
Postdata: Respeto era el que tenía Peter Jackson y por eso la trilogía original fue un hermoso homenaje al señor de los anillos, cosa diferente de El Hobbit en el que se vio forzado a realizar demasiadas adiciones creativas (relleno) y se siente bastante. Aquí un extracto de su entrevista donde pone en evidencia el cuidado que tuvo por conservar lo que Tolkien quería decir:




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