Como estaba un poco abrumado por no saber por donde empezar, lo haré a través de mi experiencia: Corrían los años ochenta y realmente en el panorama lo único que se podría considerar afición, aquí en Colombia estaba concentrado en los deportes y específicamente en el fútbol y el ciclismo, eso de seguir religiosamente las carreras o los partidos con la camiseta puesta y hablar todos los días con los amigos de todos los pormenores del tema, respirar todos los días del tema era algo que luego una década después, mostraría en tono de sátira "La pena máxima" en el caso del balompié. Pero existía algo que permeaba toda la cultura, un férreo control directo de los medios de comunicación, aparte de los de producción y reproducción, más allá de este chispazo marxista, no existía la facilidad de conseguir material adicional de algo que le gustara a uno y menos de producir lo propio, tal vez papel, lápiz y muchísima imaginación, algo que en medio de todo agradezco.
En mi caso me encantaba el anime que se pasaba en la cadena 1 y 2 los sábados por la mañana, aún al día de hoy y con internet me doy cuenta que aparte de Japón son muy dispersos los que aman esas series fuera de tierra nipona, un ejemplo es Conan, el niño del futuro . Lo único que podía hacer era verlo cada sábado, no existía material adicional, no había cuadernos, stickers, ciertos juguetes. Por supuesto había animaciones muy populares, pero el material disponible era muy limitado casi que a lo mencionado anteriormente, los niños de aquel entonces jugábamos con carritos y cocinitas de plástico no por sexismo, sino porque no había más que comprar y menos en una casa humilde o de clase media baja, no se podía ni siquiera soñar con un Mazinger, una barbie o un transformer, aunque debo hacer la salvedad y es que la fortuna que tuve fue descubrir los sets de piezas como el Estralandia o el armo todo, estas versiones anteriores y más limitadas que el LEGO, te imponían retos extra de "ingeniería" a la hora de construir cosas. Todo ese conjunto de factores te dejaban en una situación como niño paradójica, eran tan pocos los elementos y referentes que tu imaginación absorbía como esponja cualquier asomo de algo interesante y a partir de ahí, hacer algo casi completamente nuevo, al día de hoy agradezco a las circunstancias o causalidades el poder tener la plena capacidad de construir mi propio mundo, algo que en mi labor docente motivo siempre al estudiantado.
De manera casi paralela surgieron las convenciones y los fanáticos en el mundo, desde la década de los setentas con la primera convención de Star Trek, el boom de Star Wars y las primeras convenciones de comics (sí, de eso se trata una ComicCon no lo olviden) acudimos al nacimiento del culto al merchandising de algún tema, lo que luego llamaríamos "fandom" y "franquicias" (nótese por favor lo mercadotécnico, lo comercial de todo esto) lo demás como dicen en Estados Unidos, es historia.
Tal vez si le preguntamos a un sociólogo o a un antropólogo, nos diría que dentro de los fandom se puede ver muchas de las características primales del ser humano, el sentirse aceptado en una comunidad, el reconocimiento al interior de la misma y las luchas de poder, personajes ficticios o reales alrededor de los cuales se rinde culto y genera mil polémicas, como sucede ahora con el fútbol, la discusión aparentemente profunda alrededor de mil detalles del fandom tanto por dentro (historia, personajes, fanfics, shippeo, universo narrativo) como por fuera (actores, chismes, roles, autores, puntos de vista, aspectos técnicos, etc.)
Las redes sociales, que tanto mal uso se les ha dado, vinieron a erosionar muchísimo de las cosas buenas que había en los grupos de aficionados, recuerdo que en los noventas era el mejor plan de la existencia reunirse con los "nerds" de aquel entonces, era un refugio realmente porque hablábamos de videojuegos (NES, SNES, Genesis y arcade, no había más, pero sí miles de juegos), manga, anime, música, rol de mesa, series, animaciones, películas, cómics, deportes y hasta de la vida sin ningún reparo ni discriminación (un saludo especial a Pilar y John Jairo).
Sin redes sociales existía una verdadera comunidad, punto. Ahora estas redes son un monstruo abisal, lo cual ya mencioné, uno que solo le interesa lo que consumes por puro afán de amasar dinero con el cruce de esos datos. La tan mentada inteligencia artificial (que realmente es un algoritmo) encuentra en los fans la mejor cantera de big data y si se agarran de los pelos mejor, entonces como aficionada que es al drama, propicia comunidades de fanáticos en línea, donde todo el mundo puede meter la cucharada sin siquiera conocerse y ser parte de fenómenos mediáticos tremendos. En esta entrega de hoy me concentraré en los fanáticos a las películas de superhéroes.
Dinero dinero
Hollywood es el producto cultural más extendido de la humanidad, y si algo debe quedar en claro es que de todas maneras Horkheimer y Adorno tienen razón en una buena parte cuando en "La dialéctica de la ilustración" ven las industrias culturales como algo malo, personalmente creo que las industrias culturales tienen dos caras como el dios Janus, la de la luz es permitir que a través de expresiones y de la creación artística, las personas puedan tener una vida holgada, al fin y al cabo estamos jugando bajo las reglas del capitalismo, pero este mismo genera el otro lado que es el del excesivo mercantilismo y sobre-explotación, algo que nos tiene precisamente en una crisis climática que solo nos va a fregar a nosotros, tal vez en cientos de miles de años una nueva raza inteligente vea productos plásticos de superhéroes como extrañas estatuillas rituales de curiosos dioses de un pasado remoto, no muy lejos de la realidad de hecho.
Era cuestión de tiempo para que el cine de superhéroes se convirtiera en un producto rentable pues la base de fanáticos del cómic habían crecido, ya no eran esos niños de los sesentas y setentas que guardaban el dinero de la merienda en el colegio para comprar su cómic semanal, ahora tienen poder adquisitivo, son padres y han heredado ese gusto a los millenials y centennials que han crecido con las películas de superhéroes, un pequeño porcentaje se adentro en el mundo del comic impreso, pudiendo deleitarse con el acumulado de grandes obras generadas en el siglo XX, pero en su mayoría recibió a los superhéroes como personajes del cine, ahí había ya algo que desencajaba. Entonces habría ya dos grandes grupos de fanáticos dentro del mundo de los superhéroes del comic, los que venían del comic impreso, de la fuente principal y los que los vieron en el cine, los primeros esperan que una adaptación al cine de sus personajes del impreso (con lo diferentes que son estos lenguajes) respetaran al original o peor, que lo mejoraran.
Eso genero falsas expectativas y en los ochentas y noventas, no había mucho por lo cual sacar pecho en el cine, caso diferente en la televisión, DC comics tenía un poco más para mostrar, recordemos que desde los setentas salieron películas como Superman de Richard Donner, que llevaron al estrellato a Christopher Reeve, la serie de La mujer Maravilla de Linda Carter, En el 89 y luego en el 92 Tim Burton haría dos bastante buenas películas de Batman y, que recuerde, La serie de Flash de esa misma época con John Wesley Shipp en el papel de Barry Allen. Por el lado de Marvel era más complejo, muy poco se destacó y las licencias de sus personajes terminaron siendo diseminadas en varias productoras que los tenían en el congelador, solo tuvo relevancia Hulk de Lou Ferrigno y Bill Bixby, recordada serie de los ochentas con películas posteriores que incluyeron a Thor como personaje secundario, la serie de Sipderman de los setentas con Nicholas Hammond y que marcó a toda una generación, mención aparte tiene la versión japonesa que es sumamente entrañable por su concepción tan propia del Tokusatsu. Antes de terminar el siglo hubo intentos de hacer películas de personajes diferentes a los más populares como "El fantasma" con Billy Zane, "Spawn" De Todd McFarlane, "The Shadow" con Alec Baldwin o "Dick Tracy" con Warren Beatty, "Blade" con Wesley Snipes y seguramente se me escapan más. Películas malas hay bastantes de las cuales, sobre todo Marvel, tiene de que avergonzarse, si les parece que las de Batman de Joel Shumacher son malas, deberían ver Capitán América, Nick Fury: agente de SHIELD, Doctor Strange o la inédita de los 4 fantásticos.
Marvel quería esconderlas como los juegos de Atari de E.T. en lo profundo del subsuelo de la mitad del desierto. En la animación si no hay quejas, salieron productos muy buenos y destaco primero la serie de Spawn que dictó cátedra por su gran calidad, la serie animada de Batman, la liga de la justicia, Iron Man, Spiderman (a pesar de su final absurdo donde Madame web le da a Peter la opción de viajar por el multiverso y va a conocer a Stan Lee en vez de rescatar a Mary Jane), X men que será continuada.
Ya para ese entonces las grandes productoras se olían un mercado lleno de billetes, después de ver lo sucedido con Batman y con las series animadas sobre todo, a principios de este siglo empezaron a salir productos más consistentes en el tiempo como X-men de Bryan Singer o el Spiderman de Sam Raimi, Los 4 fantásticos y ya la primera del UCM con Iron Man, aquí los algo ya medio decentes efectos especiales y las escenas de acción paliaban en algo las visibles falencias en guion y personajes.
Los fanáticos empezarían a acostumbrarse a estas películas que se estrenarían con regularidad por representar buenas ganancias en taquilla, sin importar realmente si eran buenas o no, era entretenimiento puro, se puso sobre la mesa ya a este subgénero como el campo de acción de los fans, tanto así que al día de hoy en las convenciones de cómics como San Diego ComicCon es más importante los lanzamientos de películas que los cómics mismos. De su calidad no voy a hablar porque este blog no es de crítica cinematográfica.
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| Niéguenlo. |
En los últimos 15 años vimos como los fans, aupados por la redes sociales, se enfrentaban entre ellos por una cuestión que nunca han tenido en cuenta: el cine y la TV tienen un lenguaje muuuuuuy diferente al del cómic, cada uno de los bandos se sentían ofendidos, los unos porque la película o serie no respetaba al cómic, no entendiendo lo que es una adaptación, caso aparte tiene «Sin City» de Frank Miller, adaptada por Robert Rodríguez, no tiene casi aporte del director, es como darle movimiento al comic (muy rara para mi la verdad) y los segundos, porque amaban la versión cinematográfica por las estrellas que encarnaban los personajes, el C.G.I. y las escenas de acción, el cómic para ellos es simplemente la materia prima, la versión en cine o como le llaman "live action" es la sublimación definitiva del relato, se lo pasan imaginando castings ideales para las películas y hasta imaginan como hubiera sido el casting de los vengadores si se hubiera filmado en los noventas. Esa postura de poner al cine por encima del cómic fue lo que hizo que Alan Moore no quisiera ser asociado o incluido en los créditos de las versiones al cine de sus obras, su amor al cómic es tal que él lo considera por encima del cine y si alguno ha leído Watchmen sabe a lo que el mago de Northampton se refiere.
Esto ha crecido de tal manera que existen actualmente youtubers, comunidades, influencers, grupos, y expertos en superhéroes que se precian de ser autoridades en el tema o de ser los más entusiastas y comprometidos a la hora de los estrenos, lanzamientos y convenciones. Aquí hay, a mi modo de ver, un cóctel muy nefasto, la agresividad de las redes, el afán de promoción y los egos inflados digitalmente, terminan provocando todo lo contrario a lo que yo viví en mis reuniones nerd presenciales de los noventas sin teléfono movil y menos redes sociales. Repasemos a fondo y en orden estos tres aspectos recién mencionados.
Esclavos de la auto producción
Personajes geek, cosplayers, influencers, concursos en redes sociales y fans en general se generan, excitan y mantienen por unos premios consistentes a una caja con lápices, vasos, camiseta, calendario y un pase doble de pre estreno. No solamente la zanahoria perfecta en la caña de pescar para antojar al caballo que hala la carreta, sino que cada vez esto es más seguido en el tiempo, pasamos de una gran película al año a todo un entramando de series y películas entrelazadas para estrenarse por decenas, casi al mes. estos actores que hacen parte de los fans tienen que correr cada vez más y competir más, no hay tiempo. Así entonces lo que antes se gastaba en mercadeo, se ahorra para amortizar las pérdidas de un producto hecho cada vez con menos cuidado.
Del afán no queda sino el cansancio
Marvel sigue metiendo la pata con sus inescrupulosas ambiciones de acaparar la taquilla, que se derrite cada día más en épocas de streaming de video on demand y donde ir a cine debe valer muchísimo la pena el gasto (como Duna y próximamente Avatar 2). Con sus guiones cada vez más flojos y sus efectos especiales hechos a la maldita sea, es víctima de su propio invento, no comentaré que me parecieron ninguna de sus películas o series, pero si puedo decir que a nivel general son completamente olvidables, su único propósito es la inmediatez y tratar de vender lo más rápido posible, antes que se acabe el hype toda clase de funkos, crocs, juguetes, cajitas felices y mil objetos que irán a parar seguramente a un relleno sanitario o a la isla de plástico en el océano pacífico. Pero a la larga tiene completa lógica dentro de un esquema capitalista de hiper consumo y búsqueda del máximo beneficio económico, es la estrategia del aturdimiento, te ofrecen a través de un espectacular trailer la promesa de una experiencia inolvidable, mientras te exprimen el bolsillo de mil maneras con merchandising y hasta con el combo hiperinflado en el cine, la película resulto ser regular, pero no hay tiempo de notarlo porque antes de que reacciones a Thor: Love and thunder ya te están anunciando la fase siguiente del UCM en la Comic Con. Esto, tocando ya el tema espiritual, obedece con la dinámica de no permitir que se busque la voz propia, que no imaginemos nuestros propios universos, a recibir dócilmente sin saborear y a defender con saña algo que no les pertenece, como los fanáticos del fútbol en el momento álgido de las barras bravas ahora que lo veo, piensen siempre en el final del capítulo de Los Simpson en el campamento de verano del rock, la gente que uno ama es el verdadero grupo con el que hay que estar.
Capitán super ego
Los youtubers e influencers que caen en la trampa de hacer reseñas críticas sin sustento por recibir el favor de Hollywood no se les puede contradecir, no tienen clara la diferencia entre el cine, el cómic y la TV, coleccionar un montón de cómic y plástico pintado no hace a alguien crítico cinematográfico o experto y menos de un subgénero tan nuevo del cine y la TV, juegan a destacar lo bueno, así sea muy poco, de la producción de turno, excusando o justificando la mala calidad de algo diciendo por ejemplo: "una desparpajada historia, que no tiene mayor pretensión que entretener". Ahora bien, en cuestión de gustos podemos comparar, como hacía el gran Hitchcock, el cine con la comida. Las películas de superhéroes son comida rápida y comparar a Marvel con DC es como comparar los productos de Mc Donalds y Burguer King (las casas independientes como Image parece que ya fueron absorbidas), solo quisiera que en el mundo del cómic nacional existiera una especie de burguer master Bogotá como el de Tulio Zuluaga, que a pesar de que todos sabemos que no es alta cocina, se hace un ejercicio de apoyo al producto local, de la misma manera como el público norteamericano apoyo su propia producción en la primera mitad del siglo XX, en Bogotá existen, doy fe de ello, pero hace falta que el gran público local se enamore de las historias propias de la misma manera como lo hace de las que acaparan los grandes medios y redes, o mejor aún, que genere las suyas propias, solo que ahora hay que hacer el ejercicio contrario al que hacía yo en mi niñez, en vez de tener muy pocos referentes y herramientas, ahora debe sacarse de encima un montón de bagazo y ruido, sobre todo digital, para escuchar su propia voz.
Por supuesto que las grandes productoras defienden sus películas, pero solo hasta que quedan colgadas en plataformas de streaming VOD como HBO y Disney+, a partir de ahí olvidan el producto y pasan a subir al olimpo la próxima producción. Entonces también el youtuber y el influencer deben producir cada vez más rápido, su contenido y analizan tan superficialmente que se convierte en un vulgar algoritmo de carne y hueso con un solo valor de plano, que solo recaba datos para el momento y los cruza con lo que le sirve y ya esta, publicación subida y vamos por la siguiente.
Esos egos se inflan tan rápido que tienden a explotar, igualmente toda esa información, llámese película, serie, stream, publicaciones de instagram etc. Van a desaparecer en su mayoría, solo se buscara preservar el material original, siempre tendremos el cómic impreso de Watchmen, V de venganza, The killing joke, Spawn, Lobo, Sandman y cientos más, incluidos el gran material nacional.
Hasta la próxima, donde me iré a visitar a los otakus y su agridulce mundo.
Dedicado a Alan Grant.


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