Comencemos.
El conocido youtuber mejicano Cesar Hernández en su más reciente video, presenta un par de interesantes reflexiones, que me dan pie para abordar cierto tema de dos segundos desde el ángulo que me interesa, y que realmente siento que puede ser útil como reflexión.
Él habla acerca de como las redes sociales, a través del nefasto algoritmo, del cual hablaré después mucho más profundamente, son la forma más aproximada al primigenio Azatoth, un ser que puede verlo todo, saberlo todo, completamente amorfo a excepción de sus miles de ojos, cuya comprensión se nos escapa, porque casi nadie sabe con que criterio escoge lo que nos pone en el inicio de nuestras redes. Sospechamos eso sí que tiene que ver con una correlación entre el estudio de nuestros gustos y los productos y/o servicios dirigidos a estos. Esa pequeña y cálida burbuja personal que crea ese semidiós para adormecernos responde más allá de lo mencionado a unos criterios muy extraños y desconocidos, dando del mismo modo (al parecer) reconocimiento y tráfico a ciertos temas y noticias.
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| Como Lovecraft, lo creamos nosotros |
Ahí es donde viene el segundo tema que aborda Hernández, el algoritmo de las redes sociales banaliza lo importante, permitiendo que chistes y memes se ocupen de temas como el cambio climático, la guerra o las catástrofes. Asuntos relacionados con la vida y la muerte misma de cientos o miles de personas, su bienestar, su dignidad o su futuro. El efecto contrario es igual de inexplicable, o más si se quiere, lo banal lo convierte en algo de álgida y profunda discusión, Hernández se refiere a ello como hacer noticia de primera plana la última pirueta del bufón del pueblo. Esa inversión de la importancia o el valor del hecho esta condicionada por el algoritmo, algo digno de la mano de un horror cósmico incomprensible, por el potencial de deformidad al que puede llegar esa realidad alterna llamada internet y su casi exclusivo ámbito de las redes sociales (nota aparte, por eso sigo con este blog y trato de sacarlos de ahí).
“Todo el mundo recibe tanta información durante todo el día que pierde su sentido común. Escuchan tanto que se olvidan de ser naturales. Esta es una bonita historia”. Gertrude Stein.
Entre toda esa cantidad de información seleccionada, filtrada y dosificada que llega al inicio de mis redes sociales, llegó un fenómeno reciente muy extraño, había un fuerte escándalo producto de una película llamada “Lightyear”. Habría que estar alejado en una montaña o una vereda en el campo para no saber sobre esto, es la última película animada de la productora Pixar, propiedad de Disney, y trata sobre la historia del personaje que inspiro el juguete de la primera película de Pixar, al agente espacial Buzz Lightyear. Tratando de adivinar a través del sentido común cual es el origen de la polémica podríamos apostar por escenas demasiado violentas para un público infantil, alguna mala palabra dicha por un personaje secundario, un notorio y horrible error de animación, tal vez haber insertado un fotograma prohibido como sucedió en “¿Quien engaño a Roger Rabbit?”. Vayámonos por algo menos relacionado con el chisme, tal vez es una pésima historia, no deja una moraleja edificante, los buenos pierden o mueren irremediablemente como una obra de Homero o Shakespeare. Resulta que todo el tierrero se debe a dos segundos del final de la película donde una de las protagonistas vuelve a ver a su familia, esta conformada por un niño pequeño y su esposa, o sea madres lesbianas.
Si ustedes después de leer el párrafo anterior ya sabían del tema, pueden deducir hacia donde voy, el ver algo así en una película, por más infantil que sea, no debería despertar el más mínimo comentario en pleno siglo XXI, pero el algoritmo funciona, en lo que puedo deducir y tratando de, vaya, entender a Azatoth mismo, como un sistema de bola de nieve. ¿Porqué lo digo? porque tiene exactamente el mismo rastro de lo que sucedió con la polémica de la cancelación de Pepe le Pew de Space Jam 2 y a partir de ahí en adelante. Fue originada por una sola persona, fue el copo de nieve que cayó en el risco y origino la pelotita que se convirtió en semejante bola de nieve o avalancha.
No estoy seguro si el origen de la tormenta de arena sea algún ultracatólico que pensó que su hija se volvería lesbiana si veía la película de Lightyear, pero seguramente será por ahí, al fin y al cabo el poder que tienen las redes sociales de potenciar una pequeña opinión, ojo que no la denominé ni simple ni sencilla, porque ya vemos lo que una corta y pequeña opinión puede producir, pero como bien dijo Humberto Eco:
"Las redes sociales han generado una invasión de imbéciles que le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que antes hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los necios"
Ese tipo de fenómenos hace que la discusión se caliente, para felicidad de las redes sociales porque parte del negocio es tener a las personas pegadas adentro de ellas, las hordas de personas indignadas aparecen para luego generar por hastío a otro bando, en el caso de Pepe le Pew estaban los que por una parte les parecía el colmo que para esta época se permitiera que un personaje que hace apología al acoso se le incluyera en una altamente promocionada película de Hollywood como Space Jam 2. Por el otro lado, hay muchas personas que nunca le vieron problema y sabían desde niños lo absurdo o incorrecto que era, o es, que una mofeta macho con las hormonas alborotadas persiga a una gata, así fuera por error, ese era precisamente el chiste, el malentendido, el zorrillo estaba mal y por eso nos divertía tanto su mala fortuna, como Johnny Bravo, que no será reencauchado nunca por lo mismo, creo que en este caso las polémicas tontas salvaron del nefasto reboot al buen Johhny y a la larga al buen Pepe, que en sus animaciones originales simplemente es un ingenuo zorrillo en celo. Por algo no han hecho una tira cómica de un mantis macho.
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| Dudo que Lightyear pase a la historia, algo que si logró el mayor Tom. |
En el caso de Lightyear están por un lado aquellos que se indignan por que alguien critique aquellos dos segundos de la familia de mamas, defienden la diversidad, el adoptar y darle un hogar amoroso a un niño y que es una manera de incluir esa manera de ver el mundo en un relato fílmico infantil. Llenan las redes de memes, burlas o frases impactantes de twitter atacando a ese alguien que se indigna con esos 48 fotogramas de beso lésbico. Ahora bien, no sé si es que mis redes están ya muy filtradas, o no están entre mis círculos, pero no he visto el primero que se indigne por la dichosa imagen en movimiento, todos la defienden y atacan a un fantasma ultraconservador, seguramente habrá quien se indigne por eso, haya visto la película o no, porque todo el asunto es que es una película para niños, o para todos. Seguramente al interior de iglesias cristianas habrá señoras que si se indignen, pero si tienen redes sociales y den su opinión, no creo que sean lo suficientemente influyentes como para que se levante semejante aspaviento.
Irónicamente el otro grupo que se ha despertado a discutir con aquellos que defienden la presencia diversa en películas para niños son otros, están personajes de cierta importancia en redes como Dross que está, al parecer, cansado de que se haga un fenómeno tan desproporcionado de esto y que se deje de discutir por cosas más importantes por girar alrededor de defender dos segundos de cinta. Por supuesto los tridentes, los bates y las antorchas de parte de estas personas no se hizo esperar, tal vez Dross como producto mismo de internet cree que porque a él le fue bien en esa realidad alterna, entonces también puede enfrentar al primigenio “llamando a la sensatez” y acusando a las minorías de ser las culpables de todo el rechazo de las mayorías por ser "egoístas" de pensar que alrededor de sus problemas "minoritarios" debería girar el mundo.
“La sociedad siempre se sorprende ante cualquier nuevo ejemplo de sentido común”. Ralph Waldo Emerson.
Lo que Dross no sabe es que tanto él, como los que en redes se ofuscan por que alguien, en alguna parte, inició una crítica a la película "Lightyear" son víctimas del Azatoth digital, se han dejado llevar por una serie de misteriosos algoritmos faltos de toda cordura o sentido común, se dejan llevar de una incomprensible marea cada vez más agitada. Tanto los niños, como los adultos, no somos tontos y no necesitamos que cuiden nuestros ojos de cosas que vemos en la calle, en el colegio, en la familia o en el barrio, máxime si vivimos en países pobres económicamente donde los problemas te patean solo con salir de la cama. En donde lo menos importante es el éxito de películas como Space jam 2 o Lightyear o cuanto recauden, pero a la par que luchamos por mejorar nuestra situación económica, también lo hacemos por ganar los derechos de las minorías porque mientras allá en donde producen esos contenidos hay unos derechos ya ganados a pulso hace décadas, aquí aún no los hemos conquistado, el algoritmo aquí no es tan poderoso cuando, por lo menos en mi país la cobertura de internet es menor a la mitad del territorio y ese dinero se lo roban.
Por eso no nos vamos a volver acosadores si vemos animaciones viejas de Pepe le Pew y no nos va a pasar nada si vemos la representación de madres lesbianas o padres homosexuales en cine o publicidad. No tenemos que dejar que nuestro criterio sea dictado por un algoritmo, no podemos que ni desde uno u otro lado, nuestra alma se la lleve el dios cósmico de los miles de ojos, podemos enfrentarnos a él, no dejando que nos diga que ver y manteniéndonos firmes en seguir luchando en la realidad física donde aún hay mucho por hacer y decir.
“El sentido común es el genio de la humanidad”. Johann Wolfgang von Goethe.
Si llegó hasta aquí y no tiene ganas de estrangularme se lo agradezco por mantener la cordura, nos vemos la próxima semana donde voy a meterme con el "hype" de Stranger Things y Eddie Munson. Mucho rock & rol, si con una r porque es rol de mesa.



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