domingo, 28 de mayo de 2023

El punto de la discusión

¿Ustedes alguna vez han tratado de conversar con personas que por más que lo intentan, no le pueden prestar atención porque están distraídos con sus teléfonos?

Esa es la sensación que tengo muchas veces con todo este ruido mediático, lo más irónico de todo ello es que esa gente inmersa en sus móviles, pide conversación inteligente, pero se distrae con algún estreno de una película que olvidara en menos de 5 años o con una pelea de Twitter. 

Es triste ver como las personas dejan pasar su vida y perderse de las maravillas de esta realidad, por estar imbuidos en redes sociales y esas cosas, los momentos de "tedio", como el transporte público, pasear al perro, el turno del banco o la fila del supermercado, son posibles gracias al esfuerzo de toda la raza humana y sirven para poder divagar en pensamientos, mientras observamos nada más. De esos momentos han salido ideas tan grandes que la mayoría se asombraría. 

Por eso este blog, y este contenido, no es para lectores perezosos, ni para el gusto de ningún algoritmo ni busca tener la razón. Lo invito a una reflexión a través de este primado positivo, bienvenido.

Un inmenso mar de un centímetro de profundidad

A pesar de que hay muchas cosas en claro en este mundillo del entretenimiento, siento que la mayoría de las personas, por lo menos las que están metidas en todo esto, entraron en un letargo donde no analizan nada a fondo, o por lo menos el algoritmo que rastrea mis preferencias ya no da la talla para nada y antes de animarme a pegarme a youtube y a las redes, termina hastiándome. Encontré 3 factores comunes:

1 Los creadores de contenido, no crean contenido o no analizan el que consumen

Hace rato superamos la discusión con respecto al cine geek hecho por los grandes estudios, donde muy poco se salva y el resto se convierte en chicle que se vende muy caro y pierde su sabor con tres minutos de rumiar. A partir de ese fenómeno se crearon como consecuencia tres tipos de personajes, los primeros son los que se suben al tren de los estrenos, son complacientes hasta el ridículo como "La botella de Kandor" o "Loulogio" que apareció como experto en Tolkien y quien sabe como fue a parar en un panel en el pre estreno de "Los anillos del poder". Al ser completamente domesticados, son recompensados con promoción desde esos grandes estudios a sus canales, cajas llenas de souvenirs de papel y plástico inflado del estreno de turno. Dulce zanahoria con la que no solo mantienen contentos a estos creadores de contenido sino a fans que consumen lo que sea con tal de que sea gratis y tengan que publicar en Instagram. 

Si no me creen, vean este video

Esta gente en este momento se encuentra muy de capa caída por las horribles decisiones de los grandes estudios. Las franquicias una vez garantía de dinero en taquilla y funkos ya provocan escozor. Solo busquen cualquiera y a excepción de Mario Bross, Duna y Avatar de James Cameron, el público mayormente tuerce la boca con horror solo con ver los trailers, a lo máximo tuercen la boca a manera de apatía. Se ve entonces como ahora muchos de estos fans y "youtubers", solo atinan a tildar a los que no están con ellos (y exigen calidad), como resentidos o un millón de cosas más. 

Están los que se declaran neutros o ven las dos caras de la moneda como "Fuera de foco", "¡Go! el monitor Geek" o en general muchos periodistas oficiales que también tienen sus propias redes y canales. Estos personajes por mantener neutralidad no profundizan en el tema y se convierten en algo predecible y mecánico, no pasan de dar una opinión muy inofensiva del producto, dar datos curiosos y decir siempre que si se esta de acuerdo o no, ver de todas maneras el producto que esta de estreno, porque eso sí, deben estimular que la gente vaya y consuma al fin y al cabo. Rara, de hecho, muy rara vez hablan de cosas ya viejas o clásicas a menos que tengan relación con el estreno o que no haya nada nuevo a la vista. Son demasiado coyunturales y luego de un par de semanas (por las dinámicas de youtube) el video o el análisis se pierde en el olvido.

Y al otro lado del espectro están los que tienen canales que viven despotricando de lo que producen los grandes estudios. Aunque gente como Nerdrotic tiene muchísimo material con los muchos errores que está cometiendo Disney, Warner, Netflix, Amazon entre otros, llegan a ser saturantes y a llover sobre mojado sobre cosas que ya sabemos una y otra vez. Sobreanalizan algo que está claro, despreciar tu nicho central es cuanto menos torpe, cuanto más, muy estúpido.

Estos personajes no generan realmente nada propio y andan como rémoras, palomas o buitres, según sea el caso, frente a lo que sale de los grandes estudios. Sus análisis al ser poco profundos se limitan a ensalzar, reseñar o despotricar de lo que expulsa Hollywood. 

Sería interesante que alguno sacara un libro académico de sociología o de teoría de la comunicación, ahondando sobre alguno de los aspectos que tanto reseñan, pero que no analizan realmente, se quedan muy en la superficie, seguramente porque son muy obedientes, eso sí, al algoritmo de youtube.

Aquí están de todas las orillas, pareciera regla ser
coleccionista y no tanto tener estudios académicos,
igual, mostrar libros de fondo es incluso peor. 

2 El público nada lo motiva a mirar a otro lado

La manera en que los medios de comunicación masivos son inundados una y otra vez con la publicidad de los productos de estas grandes compañías, hace que el espectador promedio, (aquel o aquella que va todos los días a su oficina o su trabajo, el que es pasivo y prende su televisor por costumbre y para que haga ruido, no por realmente ver algo), se convierta en un producto en sí mismo en redes sociales. Esa extrema pasividad es aprovechada y muy fácilmente copada por estos medios que hacen que corran millones y millones en dinero, bajo la forma de cajas promocionales, vallas, avisos en medios, llaveros, vasos, entrevistas exclusivas, eventos, rompe tráficos, pantuflas, etcétera. El fenómeno del prosumidor como generador de contenido es falso, eso nunca se generó, lo que produce el público es crítica ácida, confrontación pura y dura en redes sociales, los que defienden y los que atacan. Exigen cada vez más contenidos, más rápido, con muchos efectos, acción, cuerpos y rostros bellos ojalá.

Pide y pide desde la pasividad de su sofá porque cada vez menos va a la sala de cine, no son capaces ni siquiera de poner sus discos de Blue Ray y dejan que los contenidos nuevos y clásicos los administren las plataformas, dejan que sus dispositivos memoricen las contraseñas para no tener que aprendérselas, no prenden televisores y después de tres minutos se aburren de lo que sea, ponen los videos y mensajes de voz al doble de velocidad (x 2) para pasar a lo siguiente que llame su atención, los únicos músculos que vale la pena mover son los del pulgar derecho y los de los globos oculares. Si esas dinámicas sencillas les da pereza, supongan lo que implicaría mirar a otro lado, buscar otra case de contenidos y tener que escarbar en la red o lo peor, el contacto humano para preguntar.

Si creen que exagero o que nada de eso les pasa a ustedes, pueden darse por bien servidos, pero ustedes y yo sabemos que la gran mayoría es así. No miran a otro lado, no porque no haya nada que ver o o no ofrezcan nada nuevo, simplemente les da pereza, no quieren salir de su comodidad y es mas fácil quejarse que salir a buscar en otro lado.     

Nada como el trabajo remoto para no levantarte de tu silla.

3 analizar el origen para cambiar el resultado

De nada sirve que salgan canales de youtube a granel, quejándose de lo "progre" y lo "woke" que se ha vuelto Hollywood en cine, TV, animación, comics. De nada sirve quejarse de la falsa inclusión, del revisionismo histórico etc. Si no somos conscientes que toda esta cantidad de gente, de lado y lado, se queja de cosas solo por mendigar migajas de monetización, se alimentan de aquello de lo que se quejan y realmente desaparecerían si no hubiera problema. Tal vez por eso hacen tanto aspaviento, quieren que Hollywood no cambie y sea como siempre ha sido, que expresiones cada vez más escasas como Avatar o Mario Bross sean el común denominador y eso no va a ser posible. La estrategia del cambio de paradigma de Hollywood obedece a un objetivo netamente comercial, quieren apostar, o invertir, a futuro el cultivar un público sumiso, leal y maleable que no exija calidad. Así les cueste centenas de millones de dólares al año, apuestan a que se revertirá en el lapso de una década aproximadamente, donde lo normal sea, como siempre, lo que ellos impongan. Entonces la polémica pasará al olvido y vendrá una nueva donde se vea con nostalgia las secuelas de Star Wars hechas por Disney porque "a la larga no eran tan malas", el conformismo originado a partir de la falta de criterio de un público cada vez más dócil, permeado por algoritmos y convencido por estos cada vez más rápido y fácil.

Esos canales que defienden una especie de "deber ser" en algo tan incontrolable como el arte o la cultura popular, celebran fracasos financieros, se indignan o ya se ríen con sarna de los actuales exabruptos hollywoodenses, como si esos fracasos de taquilla le importara a conglomerados económicos que con lo que pierden en cine y TV lo recuperan tres veces en pauta deportiva, videojuegos o mercado inmobiliario. El cine dejó hace ya años de ser lo que fue, las viejas glorias del séptimo arte quedaron en el pasado, la historia avanza de manera simultanea y ramificada, y así como la ópera o la zarzuela llegaron a ser tan populares hace siglos y ahora, solo se consume por muy poca gente, de la misma manera también pasará con la proyección cinematográfica, tarde o temprano, seamos testigos o no de ello.

Lo más probable es que sea algo tan gradual que no nos daremos cuenta y si la tecnología avanza, veremos los clásicos en quien sabe que dispositivos. Sí, los clásicos, nada de rápido y furioso 9 ni Thor. Muy seguramente aquel cine hecho de manera independiente y underground sea algo tan raro de ver, que sea motivo de muchísima curiosidad y ahí es donde, por fin, llego a mi punto.


No miren el móvil, miren en perspectiva.

Esta hipermodernidad, donde la necesidad constante de dopamina empuja constantemente a millones de personas a deslizar su dedo constantemente en el teléfono móvil, provoca que la atención sea muy poca, profundizar ya no existe en el léxico actual. No se profundiza en las relaciones, en las noticias, en las aficiones, los trabajos, en los problemas y sobre todo, no se profundiza en el análisis. 

Los fanáticos no quieren aceptar que las productoras están utilizándolos, chupando como vampiros su atención y devoción para impulsar sus vulgares refritos, malas secuelas, mediocres adaptaciones y malos reinicios, para que cuando regurgiten esos productos y se hayan quedado con el dinero, puedan deshacerse de ellos calificándolos de "tóxicos" o "fóbicos" de lo que sea que se esté echando mano para generar ganancias inmediatas, no se busca crear cosas que puedan ser susceptibles de volverse clásicos, esos, los que ya lo son, hay que ordeñarlos a manera de franquicia hasta la última gota, eso se logra dándole falsas esperanzas al fanático, ahora si vendrá la versión definitiva del superheroe, la próxima vez si respetaremos el canon, esta vez vendrá el cameo de un legendario, esta canción es un cover de un cover de un cover, esta adaptación es fiel al original o la peor frase de todas: "Vamos a actualizar el clásico para estos tiempos actuales".  Así va pasando el tiempo y siempre los tendrán andando de un lado a otro, consumiendo lo más rápido posible contenidos cada vez más desechables, o más bien mediocres, con la promesa de que el próximo si será bueno por lo menos. Pura comida rápida que brinda placer instantáneo, pero no nutre, en este caso, el gusto y la mente, no vaya y sea, que alguno de estos contenidos dure lo suficiente por su calidad que provoque el despertar de la audiencia y se nos salga del rebaño.

Por otro lado los críticos no van a dejar de gruñir una y otra vez. Su amargura pareciera cimentada en esa misma triste esperanza que guardan los fanáticos fieles, de que lo próximo que salga sí será de su agrado, sus falsas expectativas cada vez son más lejanas y a cambio apareció el cinismo, se alegran de los fracasos taquilleros y la mala crítica. Esperan que el fracaso de la cultura mainstream actual sea tan cataclismico como cuando se destruyó el anillo único y la torre de Bar A Dur se desmoronó en un solo colapso, quieren ver el apocalipsis mediático para solo decir "tenía razón", "se los dije" y poder "refundar" desde el principio sus amadas franquicias desde el legado del pasado, algo que no es para nada deseable en ningún ámbito, ni en el político ni en el cultural, muchos líderes han querido "resetear" o "Refundar", siempre a partir de borrar de un manotazo, de la peor forma.

¿Cuándo saldrá "La silencia de los inocentos"?

Está bien que se critique por un simple sentido común de exigir calidad, pero estamos en un momento donde atacar un producto le genera visibilidad, eso lo sabe cualquier "influenciador" de redes sociales, gran parte del problema de este tipo de generadores de contenido, es que siempre se quejan de lo mismo y terminan viendo esos problemas en todos los contenidos, son hasta tiernos viendo que todo es "progre", convirtiendo esa denominación en algo cada vez más difuso, casi como decir el colombianismo "chimba". Algo progresista o que apunta al progreso, se supone que es en busca de mejorar la vida de los demás y tiene que ver realmente con el ámbito político y no con el cultural, e implica un cambio, algo que sí teme el conservatismo en general, y estos criticadores cínicos, quieren que Hollywood y sus similares no salgan de la misma historia contada de la misma manera y ojalá con los mismos personajes. Es verdad que la calidad bajo, que el cine industrial es mediocre porque no busca la gloria, que hay muchos discursos forzados y que las franquicias son escalmadas en vez de ser respetadas, los clásicos darían más dinero y menos gastos si simplemente se remasterizaran y se re lanzaran en cine y no haciendo refritos innecesarios. Sí, todo eso es verdad, pero ya lo sabemos, lo sabemos de sobra pero, la creación artística se basa en eso: crear, no seguir haciendo lo mismo una y otra vez. Esos grandes clásicos fueron nuevos alguna vez, eso es la esencia de la expresión artística humana, explorar, y ni de un bando ni del otro parecieran permitir que se hagan nuevas cosas, por un lado el miedo al cambio y por el otro miedo al riesgo. 

¿Entonces que hay que hacer?

Varias acciones clave nos van a liberar y a tener paz interna: La primera y la ideal, sería salir de las redes sociales, pero como eso es muy difícil, no hay que dejarse llevar entonces por el ruido, controlarse y dejar entonces que los demás sucumban a la histeria. Esa película, serie o contenido déjenlo que eclosione y no le otorguen ni un segundo de su tiempo, y si de esa película mediocre salen a decirte: "vayan a cine y juzguen por ustedes mismos" ¡pues no! Nada de atención en redes sociales, ni taquilla ni plataformas. Si es tanta la curiosidad busquen un amigo y pregunten que tal es y ya, como seguramente será mediocre pues pueden esperar tranquilos a que salga en televisión abierta o en emisoras, a veces eso no merece ni la energía eléctrica ni la conexión a internet.

La segunda es consumir otras cosas, ojalá local, quítese la pereza y los miedos de encima, pregunte, busque, averigüe, esta vez lo más probable es que se encuentre algo de mucha más calidad porque lo casero es hecho con cariño, es la atención en los detalles, algo que la producción altamente industrial no le importa. En este ámbito si vale la pena la crítica para mejorar, revisar aspectos positivos y negativos del contenido y entender su contexto. No es lo mismo un largometraje animado nacional hecho por dos personas con el equipo propio, que una superproducción de más de 200 personas, equipos de última generación y millones en mercadeo. Casi siempre la producción casera tiene el mérito de ser valiente y tratar de contar algo, diferente a una superproducción de alta calidad visual pero sin alma y con una historia sumamente mediocre.

La mayoría de veces el contenido local es más económico, más personalizado y por supuesto más cercano a nosotros, hay que apoyarlo siempre y que sea ojalá el 80 o el 90% de lo que consumimos.

Finalmente, si hacemos esto, podremos alejarnos de todo ese ruido, al llegar la tranquilidad a nuestros sentidos y nuestro cerebro, podremos analizar realmente las cosas con una perspectiva más amplia. Sabremos que todo el material original esta allí, los grandes clásicos nadie los va a alterar y que es mejor tener esa película, ese comic o ese libro en su versión original, ojalá en varios formatos antes de que los alteren por susceptibilidades muy coyunturales.

A la larga toda esa confrontación en redes sociales es un desgaste inútil, ese contenido controvertido se olvidará en menos de un lustro, esa serie será recordada con vergüenza por pura casualidad y que lo que realmente prevalece es la vivencia personal, esa que no esta en las redes sociales.  

Y en definitiva, que el punto de la discusión es, que la decadencia de la cultura occidental es digital, está aquí en internet y que lo que al final prevalecerá es mucho más orgánico y espiritual. que si la realidad es (afortunadamente) frágil, la realidad digital todavía lo es más, que los contenidos que produce la industria es algodón de azúcar por el cual solo se pelean los bebes llorones, los que les gusta llamar la atención. Y que, el analizar todo esto en perspectiva, nos permite saber que vendrá y nos va a ahorrar mucha energía y esfuerzo inútil.   

Gracias por leer hasta acá y cierro diciendo que toda esa gente antipática que saca a sus perritos y no saluda, es porque se esconden detrás de un celular, y no, están leyendo nada ni viendo nada que valga la pena o que sea de verdad importante, el perro está disfrutando muchos más del paseo y aunque no me saluden siempre les envío una sonrisa, me encanta las muecas que hacen cuando me ven, muecas de antipatía que me hacen sentir más a gusto en esta incómoda, tediosa, pero sabrosa realidad que sí estoy viviendo.

Hasta la próxima y si quieren ver más análisis sigan esta lista de reproducción.

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